Para terminar con esta colección de fotografías del profesor Cano debemos empezar por esta primera donde aparece el padre del profesor, Juan Cano, dirigiendo la rondalla del colegio. Cano presentando algún evento del colegio desde el cubierto del patio.
Aquí en su faceta de entrenador de fútbol. Esta foto realizada en el patio del colegio cuando nosotros eramos pequeñajos (fijaros en los urinarios y la antigua puerta detrás de la portería) es un documento gráfico del paso del famoso Julio Iglesias, 2º arriba por la izqda., por el colegio.
Aquí en su faceta de entrenador de fútbol. Esta foto realizada en el patio del colegio cuando nosotros eramos pequeñajos (fijaros en los urinarios y la antigua puerta detrás de la portería) es un documento gráfico del paso del famoso Julio Iglesias, 2º arriba por la izqda., por el colegio.
Como prediciendo el final de la fuente del colegio, el profe la contempla junto a un alumno. La fuente, que sobrevivió a la guerra civil, fue retirada hace poco tiempo en una renovación del patio convirtiéndolo en parque infantil.
Quiero mandarle un abrazo al profesor Cano.
ResponderEliminarEl de mi no se acordará para nada porque yo llegué en 3º de bachiller al Colegio y solamente le tuve en gimnasia. Pero ante la estupidez esférica del Baltasar, con su bigotillo fascista y su comportamiento aún peor; que nos atizada capones por la espalda y nos molía a flexiones sin ningún motivo, Cano era una auténtica liberación para los chavales. Un fortísimo abrazo para Cano y mi más absoluto desprecio para el demente de Baltasr.
Gracias Cano
Dambo
Estoy de acuerdo con Dambo. Recuerdo que Cano nos llegaba en el curso de ingreso en el aula del piano, que siempre estaba desafinado, y nos hablaba de distintos temas, lo que él llamaba "lecciones de cosas" con muy buen criterio.Allí aprendíamos desde lo que era una letra de cambio a cómo funcionaba el corazón o cómo se movía un motor de explosión. Era lástima que estas personas formidables, como es Cano, se diluyeran con tarados varios, como aquellos profesores de gimnasia del INEF que venían creyéndose los reyes del mambo y que eran tan sólo rechazados de otras carreras. Lo peor que hacían era como aquel tal Baltasar de infame memoria, que con megáfono en mano, hacía pasar a los chicos por varios aparatos para reirse y ridiculizar al gordito, que no podía saltar o hacer la voltereta... Casi mejor no recordarlos y que la tierra se los trague, es mejor hablar de la mucha buena gente que hubo y que hay.
ResponderEliminarAntonio Bravo
Tienes razón, Antonio, hay que quedarse con los buenos, buenísimos, profesores que tuvimos, que son los que realmente influyeron en nosotros, y olvidarse de los que no significaron nada; pero no olvidar que a muchos chavales les hicieron mucho daño.
ResponderEliminarSi ahora estamos hablando aquí es porque hubo mucha más gente buena que mala. Los malos son anécdota y los buenos multitud.
Un abrazo
Dambo